Julio Cortázar propone unas rotundas Instrucciones para cantar:

«Empiece por romper los espejos de su casa, deje caer los brazos, mire vagamente la pared, olvídese. Cante una sola nota, escuche por dentro. Si oye […] algo como un paisaje sumido en el miedo, con hogueras entre las piedras, con siluetas semidesnudas en cuclillas, creo que estará bien encaminado […]. Después compre solfeos y un frac, y por favor no cante por la nariz y deje en paz a Schumann»

Cortázar fue un cronopio asombrado entre famas. Riguroso amante de distintas músicas, su obra está plagada de referencias al intérprete que (quizá) no llegó a ser. Cuenta Vargas Llosa que, según la leyenda, dentro de su casa parisina existía un recinto misterioso «en el que Julio se encerraba a tocar la trompeta y a jugar: el cuarto de los juguetes».

Singerhood es un juguete para quienes quieran encerrarse a practicar. Si hacen caso a Cortázar y (humildemente) a las instrucciones para cantar de esta aplicación, el resultado es que emergerán como crisálidas cantarinas.
Cantar polifonía es materializar un pequeño milagro. Preparar el ensayo de coro es desplegar los planos antes de echar a volar. Usa tu «recinto misterioso» y adelante, pero no dejaremos que lo hagas a solas.
Se acaban los compases de espera. Te toca salir al escenario. Vamos de la mano.