Yagüe

Una voz que se va: Alejandro Yagüe. In memoriam

Ha muerto el compositor Alejandro Yagüe, que mimó la música para coro. Se va una voz del escenario: la que escribe lo que otros habrán de proyectar hacia el público; la que pone los cimientos de ese arco creativo que desemboca en el concierto.

Hay que glosar aquí la figura del artista entregado, que mereció (y obtuvo) numerosos premios, que tuvo tiempo de terminar uno de sus trabajos más relevantes: la adaptación de la ópera Mozo de Mulas, compuesta por el también burgalés Antonio José, que se estrenará el próximo mes de noviembre. Todo eso está en los papeles.

Hay que trascender las biografías y tener presentes a los seres queridos que lo extrañarán. Condolencia con ellos.

Pero también hay que buscar consuelo en el luto. La buena noticia es que la voz de Alejandro Yagüe seguirá en los escenarios, presente cada vez que alguien interprete sus obras. Y serán muchos, porque muchas son las que integran su catálogo, en particular las destinadas a coro polifónico.

Como muestra, ese Y la luna me engañó, que fue la obligada en el Concurso Nacional Coros (Ejea de los Caballeros 2005, editada por CM y Singerhood). La pieza retrata a quien se enamora de noche para luego sufrir desengaño, ingenuo como ese niño que «quiere que le lleven a la confitería».

Yagüe: sigue jugando entre los pentagramas. Sigue emocionando a las voces ingenuas.

Descanse en paz.

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