cantando los colores wscm

Demos las clases cantando. Painting the values, singing the colors. WSCM.

Demos las clases cantando. «Pintando los valores, cantando los colores» es la experiencia de un grupo de maestros de educación infantil y primaria, que trabajan en la Universitat de Girona.

Rita Ferrer, Ivet Farrés, Joan de la Creu Godoy, Miquel Alsina y Anna Rivera se han propuesto dar herramientas a un profesorado que —por lo común— tiene lagunas en su preparación musical y solo cuenta con conocimientos dispersos que como mucho le permiten acercarse a la música bien desde la mera teoría o bien desde la interpretación de obras con poca carga emotiva.

Como respuesta, la actividad coral es el entorno perfecto para abrir la mente a un «aprendizaje inconsciente», potenciando talentos (no solo musicales) gracias al estímulo que supone montar piezas que realmente llegan a transmitir sentimientos y valores, todo ello de un modo vivo.

El reto es convertir cada clase en un coro, donde la música no se oye sin más, sino que se siente y se entiende desde dentro, sirviendo como vehículo para entrenar capacidades transversales (habilidades sociales, cooperación, disciplina…), así como técnicas de uso cotidiano (respiración, postura, escucha, pronunciación…).

cantando los colores
Profesores de música improvisan un coro en el WSCM11 de Barcelona

Igualmente, la práctica coral es una potentísima herramienta para los propios profesores, pues les permite mejorar su pedagogía musical, en particular cuando el docente no tiene estudios académicos. Un coro —aunque no sea muy ambicioso— pone las bases de lo que un maestro debe potenciar con la música: la expresión de sentimientos.

La experiencia demuestra que un coro es una forma sencilla de «hacer música» con intensidad y profundidad, más allá de los acordes básicos de guitarra o los tonos entre pitidos arrancados a una flauta dulce… por no hablar de los que intentan enseñar melodías usando robóticos archivos MIDI.

El profesor que se pone frente a un coro es un héroe que debe tener empatía, capacidad de comunicarse verbal y no verbalmente, recursos para motivar, sensibilidad, cultura, seguridad, liderazgo, planificación, cooperación, capacidad de análisis, memoria, precisión, adaptabilidad, salud, curiosidad… Todo eso son características que potenciarán al completo su labor profesional.

Los alumnos que ya desde edades tempranas empiezan a separar sus voces (lo que alguna vez serán sopranos o contraltos, y más tarde también tenores o bajos), adquieren todas estas competencias y valores por ósmosis práctica, con ese aprendizaje inconsciente que luego llevan a  la comunidad en la que se integran, participando en conciertos o actividades sociales que cierran el círculo educativo.

En el marco del World Symposium on Choral Music, un grupo de maestros demuestra que, como dijera el también maestro Borgunyó, «el coro no es un objetivo, es una consecuencia lógica». 

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